P. Hace 3.000 se llamaban
Aquiles, Héctor y Ulises. Ahora son Melkart, Drac de Ferro y Trueno. ¿Seguimos
pidiendo el mismo producto por más que pasan los años? ¿Qué nos dan
los superhéroes?
Respuesta. Si no es el mismo producto es muy parecido. Las
inquietudes y los sueños del ser humano siguen siendo los mismos. Tenemos
una memoria, ya no colectiva sino, además, eterna, que nos hace fijarnos
en los superhéroes. A partir de ahí podemos vestirlos de santos, de
dioses o de humanos alterados genéticamente, pero siempre estamos
buscando un ideal de perfección, un nivel superior para huir de nuestras
propias frustraciones.
P. Iberia Inc. son superhéroes
de corte americanos pero 'Made in Spain'. El resultado ha sido bastante
interesante. ¿Cómo es que han pasado los años y no os habéis animado a
repetir?
R. Fue una iniciativa de ofrecer un producto comercial en formato
de cuadernillo o cómic book a un precio muy barato. Pero, para poderse
mantenerse, aquello necesitaba muchas más ventas de las que tuvo. Esa
producción te la puedes permitir cuando trabajas como en Estados Unidos.
Ahí funcionan en trabajo en equipo: está el guionista, el dibujante, el
colorista, etc.. Luego las ventas te permiten hacer un tebeo que sirve
para mantener un equipo de gente manteniendo un precio de portada muy
bajo. De forma que el cómic sea un producto de ocio muy competitivo. En
el caso de Iberia Inc., no pudo ser así.
P. Acabas de hablar del
sistema de trabajo en Estados Unidos. Tú has trabajado para Marvel UK. ¿Varía
mucho esta cultura de trabajo entre el método anglosajón y la forma en
que funcionan las editoriales aquí? ¿Tienen diferentes mentalidades? ¿Diferentes
métodos?
R. Es diferente porque los planteamientos están en función también
del mercado en que te mueves. El trabajo en Europa, en Francia por
ejemplo, ese mercado no es el mercado del cómic sino del álbum. La gente
que puede estar produciendo un álbum es un guionista, un dibujante y,
como mucho, un colorista. En el cómic book tienes más gente. Como los
mercados son diferentes, se ha buscado un método de trabajo distinto. Y
luego está España, que no es ni un mercado ni el otro. Durante mucho
tiempo ha sido un mercado de dibujantes trabajando para editoriales
extranjeras, ha mantenido una escuela de dibujo infantil y de humorismo gráfico,
y luego tiene el trabajo de autor. En la época del boom de las revistas,
el autor lo hacía todo: escribía, dibujaba, coloreaba... Se hacían
tiradas muy reducidas, con mucho lujo, de obra muy personal y con una
intención muy personal. Entonces, España es todo eso. Evidentemente
existen diferencias de trabajo. Todo depende del planteamiento que tú
hagas de cara al mercado en el que quieras estar.
P. En Estados Unidos se han multiplicado en los últimos años las películas
sobre superhéroes gracias a los avances en efectos especiales. Ahí están
Spiderman, Spawn o Hulk. En España se han planteado hacer El Capitán
Trueno. Si al final logra salir adelante, ¿podría beneficiar esta película
al cómic de aventuras español?
R. A mi me gustaría creer que sí. Me gusta pensar que pueda crear
una inercia que pueda arrastrar a otras cosas. De todos modos veo difícil
que se produzca El Capitán Trueno, así que todo lo que venga detrás me
parece marciano. Las cosas podrían cambiar si alguien con un nombre y un
prestigio decidiera hacerse cargo de este proyecto y lograse implicar a más
gente con su imagen. A raíz de El Capitán Trueno, a mi se me ocurre que
rápidamente detrás podrían venir El Jabato o El Corsario de Hierro.
Todos pensábamos que con el éxito de Mortadelo y Filemón esto se iba a
animar un poco y pero tampoco hay mucho movimiento. Aunque sea un
taquillazo e, incluso, las ventas de DVD funcionen bien no hay nadie que
diga: "Bueno, pues vamos a hacer Anacleto agente secreto".
P. Sí se ha hecho…
Superagente 86…
R. Sí señor, sí señor… Lo que pasa es que versiones apócrifas
se han hecho, porque Manos a la obra también era Pepe Gotera y Otilio. Y
luego hacen El botones Sacarino y es un horror. Las versiones que se
inspiran en tebeos de forma más o menos directa funcionan. Pero, desde
luego, después de ver lo que se ha hecho con Mortadelo y Filemón, yo no
creo que sea tan difícil hacer lo mismo con Anacleto o Superlópez.
P. Tú has realizado
portadas para la reedición de algunas aventuras de El Capitán Trueno. ¿Qué
desafíos supone trabajar con un personaje heredado?
R. Lo primero que te dicen cuando vas a trabajar con El Capitán
Trueno es el cuidado que debes tener porque los lectores quieren reconocer
al Capitán Trueno. Tienes que hacer una interpretación gráfica que sea
perfectamente reconocible y, al mismo tiempo aceptable por los lectores.
Al mínimo cambio te llamarán la atención. Ese es el primer
inconveniente. El Capitán Trueno ha pasado por las manos de muchos
dibujantes, y el lector medio del Capitán Trueno ha sido muy cruel y ha
exigido que siempre se pareciera al Capitán Trueno de Ambrós. De hecho,
en algunos casos, se hacía el dibujo y luego recortaban cabecitas y se
pegaban encima para que fuera el personaje. En Superman ha pasado también
lo mismo.
P. Entonces son aguas
peligrosas. Por un lado agradar a los puristas pero, por el otro, la
necesidad de modernizar la imagen del tebeo para captar nuevos lectores.
R. Exactamente. En el caso de las portadas, yo aportaba el lenguaje
superheroico de la estética anglosajona. Así quedaba una imagen más
moderna que lo que se estaba haciendo pero, al mismo tiempo, muy clásica
con todos los personajes. Especialmente con el Capitán Trueno. Había que
intentar renovarlo pero, a la vez, se tenía que parecer lo más posible
al original.
P. ¿Hay algún
personaje, sea español o extranjero, que siempre hayas querido dibujar?
R. Sí, sí… John Constantine. Apareció como secundario en La
Cosa del Pantano (Swamp Thing) cuando la escribía Alan Moore y luego tuvo
serie propia. Es un personaje que me parece muy interesante. Es un mago
muy a su aire, fumador, cínico… Es totalmente antihéroe… Siempre va
con su gabardina sucia. En un principio tenía el aspecto de Sting pero,
con el paso del tiempo, el resto de dibujantes han perdido el referente Es
un personaje muy intersante que ha caído en manos de guionistas muy
buenos. Para mi es uno de esos personajes de los que dices: "Algún día
lo haré".
P. ¿Con qué comics
creciste?
R. Yo debo un caso raro porque mis padres, desde muy pequeño, me
compraban comics. A los dos les gustaban. Así que he pasado por todos los
tebeos posibles. Bruguera, Hazañas Bélicas, Flash Gordon... Luego
comenzaron a aparecer otro tipo de tebeos como Tótem y, por supuesto Vértice.
El volumen 1 tenía una edición nefasta pero, para nosotros, fue
reveladora. Nos traía un universo totalmente nuevo que eran los tebeos de
superhéroes de Marvel
P. ¿Pero hay alguna
brecha entre los tebeos de tu infancia y los de tu adolescencia?
R. Es un continuo. Cada época de tu vida está marcada por tebeos
diferentes. Conforme tú vas creciendo le vas exigiendo cosas distintas a
los tebeos. Yo siempre he leído tebeos y recuerdo uno de los que me marcó
para toda la vida fue Flash Gordon. También he pasado por Bruguera, el
Pumby (¿)… Tótem supuso una revolución porque nos descubrió autores
nuevos, mucho más adultos y con otras estéticas.
P. La trama narrativa de
Avatar recuerda bastante a La Celda: dos realidades, un trastorno psicológico…
¿Te basaste en esa película a la hora de plantearte la estética?
R. No. Además es curioso porque el guión, que es de Aguilera, es
anterior a La Celda. Justo cuando lo estábamos haciendo estrenaron la película
y eso nos preocupó. Yo dibujé el álbum sin haber visto la película. Más
tarde la vi y me quedé tranquilo porque estéticamente no tiene nada que
ver y los planteamientos, aunque tengan puntos en común, son totalmente
distintos. Pero en aquel momento sí que nos sentó un poco mal, porque
había cosas que podían resultar parecidas. Muchas veces son
casualidades. Hay momentos en los que se están produciendo cosas en
sitios sin tener conexión pero están dentro de unas inquietudes globales
que pueden ir a parar a puntos comunes. Me pasó también con Efecto Dominó.
Hubo una crítica de alguien que dijo que me la había sacado de 28 Días
Después.
P. Pero Efecto Dominó es
anterior, de 1995
R. Así es, lo que pasa es que yo hice dos ediciones. La primera
salió en El Víbora y, probablemente, quien hizo esta crítica, no la
conocía. Lo que pasa es que tanto 28 Días Después, como Efecto Dominó,
como muchas otras películas tienen referentes comunes.
P. La noche de los
muertos vivientes, por ejemplo.
R. Incluso anterior. La noche de los muertos vivientes, la famosa
de George Romero, de alguna manera es una adaptación de Soy Leyenda, de
Richard Matheson. De hecho se parece más a Soy Leyenda que la adaptación
al cine que ha tenido la novela, que es El último hombre vivo sobre la
tierra, con Charlton Heston.
P. ¿Cuáles son tus
fuentes de inspiración fuera del mundo cómic?
R. Todo lo que cae en mis manos. Desde cosas que ves en la televisión,
series y películas, novelas, artículos en la prensa… Esa sería en la
parte temática o en la parte general. Como dibujante me interesa el
trabajo de cualquier ilustrador. El desembarco, por ejemplo, de los
japoneses a mi me interesó muchísimo. El manga nos descubrió formas
narrativas que uno podía intuir más o menos, y al verlas aplicadas
resultaban fascinantes. En eso nos llevan mucha ventaja, porque se basan
mucho en el lenguaje visual de animación. Componen planos tremendamente
retorcidos: a ras de suelo, con grandes angulares, plano detalle de
cualquier cosa…
P. ¿Ha alcanzado el cómic
un reconocimiento adecuado entre el público general o sigue siendo una
cosa de minorías, vamos, de friquies?
R. Es una cosa absolutamente de minorías. Creo que lo que ha
llevado a esa situación es que el cómic ha acabado recluido en la librería
especializada. Ese es el sitio donde va la persona a quien le gustan los
tebeos, pero no la persona normal, la que va al quiosco a comprar una
revista y ve que, al lado, hay un montón de tebeos. No quiere decir que
vaya a comprar ninguno, pero sí los asimila como un producto más. En el
momento que deja de estar ahí, deja de existir.
P. ¿Y sigue existiendo
esa percepción de que el cómic es una cosa de críos?
R. Lo que percibo yo es que la gente que no lee tebeos
habitualmente piensa considera que es un producto para críos. Llegas a oír
animaladas… Hay gente que cree que los tebeos se dibujan con plantillas.
No existe una conciencia de cómo se produce un tebeo, de que es un
trabajo manual, creativo y artístico. El tebeo es un medio y, como medio,
recoge parte de la literatura porque parte del tebeo lo componen los
textos; parte del cine porque exige una narrativa en imágenes, aunque no
tengan movimiento; y también tiene elementos propios de la pintura porque
tú aplicas recursos gráficos, recursos pictóricos… Entonces, la
literatura está bien considerada, el cine está bien considerado, y la
pintura está bien considerada. En cambio, esos tres elementos juntos en
el cómic no son reconocidos. Parece que el tebeo es una cosa que hacen
las máquinas. Solamente cuando se celebra algún salón del cómic los
periódicos se preocupan de sacar algo. Además, cuando sacan algo en la
televisión sacan al friqui más friqui. Y esa es la imagen que queda del
tebeo. Todavía queda mucho camino para que se llegue a la situación que
hay en Francia, donde tú puedes tener tu biblioteca con tus tebeos.
P. Efecto Dominó. No es
un poco arriesgado volver sobre obras anteriores. ¿Puede no llegar a
estar completamente satisfecho de su obra?
R. Yo no, yo no… Y, de hecho, cuando terminé, aún quería
cambiar cosas. Pero en el caso de Efecto Dominó fue una necesidad. Era
una obra que estaba inconclusa y a medio desarrollar.
P. ¿Hay algún personaje
tuyo al que tengas especial cariño?
R. La verdad es que no. Tampoco me he planteado hacer personajes,
sino más bien plantear historias. Desde luego, mi trabajo más personal,
más elaborado, es Efecto Dominó. Desde que lo concebí hasta que vio la
luz pasó muchísimo tiempo y , mientras, yo aprendí muchísimas cosas
como técnica narrativa, técnica de dibujo… Es la obra de la que me
siento más satisfecho, por eso, porque me he implicado muchísimo durante
muchísimo tiempo. Para mí importa más la necesidad de contar una
historia que de crear personajes. Personajes he creado poquitos. En Iberia
Inc., hay algún personaje que me puede resultar simpático, pero tampoco
son míos.
P. ¿De Iberia Inc., cuál
te resulta más simpático?
R. Pues yo disfrutaba muchísimo dibujando a Aquaviva y a Melkart.
Y creo que, de las seis entregas, el número que está protagonizado por
Melkart y Aquaviva es uno de los mejores.
P. Bueno, una última pregunta de rigor. ¿Proyectos a la vista?
R. El proyecto más inmediato es el tercer álbum de Avatar que
tiene que cerrar la serie. Es lo más cercano, lo tengo que acabar. Todavía
no me han dado fecha, pero ya hace un par de meses salió el segundo álbum,
por lo menos en Francia.
P. ¿Y en España,
cuándo saldrá el segundo álbum de Avatar?
R. Pues no lo sé, porque todavía está a falta de editor. No sé
exactamente qué va a pasar. Pero, mientras, yo sigo trabajando y con esta
tercera entrega se cierra la trilogía. Antes de publicarlo veré qué
opciones hay. Lo que pasa es que los proyectos, hasta que no están
confirmados y firmes, no merece la pena ni mencionarlos.
© Escuela de Periodismo UAM/El País, 2004